Inflamación celular: qué es y cómo los omega-3 ayudan a combatirla
¿Alguna vez has sentido que, aunque comes “saludable”, te falta energía, te cuesta concentrarte o simplemente no te sientes al 100%
La inflamación celular es un proceso biológico esencial que ocurre cuando el cuerpo detecta un daño o amenaza. Auque muchas veces se asocia con algo negativo, la inflamación aguda es una herramienta clave para reparar tejidos y defendernos de infecciones. Sin embargo, cuando se vuelve crónica y de bajo grado, puede afectar seriamente nuestra salud.
Inflamación aguda vs. inflamación crónica
- Aguda: Es rápida, localizada y temporal. Se activa frente a heridas o infecciones y desaparece una vez que se resuelve el problema.
- Crónica: Es silenciosa, persistente y ocurre a nivel celular. No produce síntomas evidentes, pero puede estar detrás de enfermedades como obesidad, diabetes tipo 2, artritis, enfermedades cardiovasculares e incluso depresión.
¿Cómo se origina la inflamación celular?
Cuando nuestras células detectan un agente dañino —ya sea una toxina, un patógeno o un exceso de nutrientes poco saludables— liberan citoquinas y mediadores inflamatorios. Estas sustancias activan al sistema inmunológico, generando una cadena de reacciones para contener el daño.
El problema surge cuando esa activación no se detiene. Dietas inflamatorias, el estrés crónico, la falta de sueño o el sedentarismo pueden hacer que esta inflamación celular se mantenga activa constantemente, afectando órganos y tejidos con el tiempo.
La nutrición: clave para regular la inflamación
Numerosos estudios han demostrado que lo que comemos influye directamente en los niveles de inflamación del cuerpo. Algunos alimentos promueven este estado, mientras que otros ayudan a calmarlo.
- Proinflamatorios: Azúcares refinados, grasas trans, alimentos ultraprocesados, aceites vegetales refinados.
- Antiinflamatorios: Frutas y verduras frescas, legumbres, especias como la cúrcuma, té verde, frutos secos, y especialmente grasas saludables como los omega-3.
Omega-3: el desinflamatorio natural
Los ácidos grasos omega-3, presentes en pescados grasos (como salmón, sardinas y caballa), semillas de chía, linaza y nueces, tienen un poderoso efecto antiinflamatorio.
Estos ácidos grasos ayudan a:
- Reducir la producción de citoquinas proinflamatorias.
- Regular la respuesta inmunológica.
- Generar resolvinas y protectinas, moléculas especializadas en detener la inflamación.
La ciencia lo confirma:
Un artículo publicado en The American Journal of Clinical Nutrition explica cómo los omega-3 influyen positivamente en la reducción de marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva (PCR) y la interleucina-6 (IL-6).
Fuente: Calder, P.C. (2006). n–3 polyunsaturated fatty acids, inflammation, and inflammatory diseases. The American Journal of Clinical Nutrition, 83(6), 1505S–1519S. https://doi.org/10.1093/ajcn/83.6.1505S
¿Por qué elegir suplementos y balanceadores de omegas de calidad?
Aunque una alimentación rica en omega-3 es lo ideal, muchas personas no alcanzan los niveles recomendados solo con la dieta. Aquí es donde los suplementos pueden ser útiles.
Sin embargo, no todos los suplementos de omega son iguales. Algunos productos económicos pueden estar oxidados, contener metales pesados, o tener una proporción desequilibrada entre omega-3 y omega-6, lo cual podría incluso favorecer la inflamación.
Al elegir un suplemento o balanceador de omegas, busca siempre que:
- Provenga de fuentes seguras y purificadas (como aceite de pescado destilado molecularmente o algas de cultivo controlado).
- Tenga certificaciones de calidad y pureza (como IFOS, GOED o similares).
- Mantenga una buena proporción omega-3/omega-6, favoreciendo los omega-3.
- Indique claramente el contenido de EPA y DHA, los componentes antiinflamatorios más efectivos.
Consultar con un profesional de la salud o nutricionista puede ayudarte a elegir el suplemento más adecuado según tus necesidades.
Conclusión
La inflamación celular crónica es uno de los grandes desafíos de la salud moderna, y nuestra alimentación es una herramienta poderosa para prevenirla. Incluir fuentes de omega-3 y, cuando sea necesario, optar por suplementos de alta calidad, puede marcar una gran diferencia en el bienestar general y la prevención de enfermedades crónicas.



